Tres ovejas a la luz!

Había una vez…
 
Todo sueño cumplido empieza con “había una vez”. Y en Tres Ovejas había una vez una niña que admiraba la estética de manera particular, que  sentía una atracción especial por las ovejas y un interés más allá de lo normal por la moda, y que cuando se hizo grande  logró materializar algunos de estos gustos trabajando en una importante compañía de este sector; su carrera era la realización de muchos de sus sueños y llenaba a plenitud la anhelada frase “trabajo en algo que me hace feliz”; más adelante se cumple uno más de sus sueños y llega a su vida su primera hija,  se agudiza esa fascinación por la moda ahora para su “muñeca” y llena su closet de un sinnúmero de prendas espectaculares, llenas de vida, de color y de estilo, pero pronto estaría por descubrir algo con lo que no contaba… su hija no soportaba la sensación de la mayoría de las telas en su piel, situación un poco frustrante, más aun, cuando no conocía, lo que más adelante le diagnosticarían como un “trastorno de procesamiento sensorial” que hace que sus sentidos estén más agudizados que los tuyos o los míos. Con esto en las manos, no le queda otra que buscar las mejores prendas de vestir para lo que su hija toleraba y que cumplieran con el mínimo requerido de estética que ella esperaba, misión que resultaba un poco más difícil de lo que pensó.
 
Llega a su vida un nuevo integrante, ¡ahora se trata de un niño! Con la experiencia que ya había recorrido como madre, se da a la tarea de llenar un nuevo closet, ahora con más retos aun, ya que además de buscar que las nuevas prendas  cumplieran con la innegociable condición de la comodidad, se encuentra con una oferta en el mercado que no llena para nada sus expectativas estéticas…
 
En una nueva etapa de su vida, siendo madre de dos, decide dedicar sus días a la crianza tiempo completo, empieza a entender más allá de lo que ya conocía, que sus hijos necesitan libertad de movimiento, sentirse frescos, cómodos y que el momento de vestirse debe ser un momento feliz en su hogar, no esa batalla campal entre, “esto nuevo que te regaló tu abuela y ese viejito (y por cierto delicioso) que siempre eliges porque es el único que te gusta”. Se dio cuenta que esto no pasaba solo en su casa, que era algo más frecuente de lo que creía, en casa de sus amigas y vecinas, que su hija no era la única con esa “sensibilidad especial al tacto” que había muchos niños más, que sentían cosas muy similares, y es así como ella entendió que había una oportunidad de ayudar a esas mamás que querían ver a sus hijos bien vestidos, pero que tenían niños extraordinarios para los que su principal motivador a la hora de vestirse era sentirse cómodos o mejor aún, no sentir la ropa que usaban.
 
Decide entonces emprender junto a su hermana esta nueva aventura de crear, de generar soluciones a través de una nueva marca de ropa infantil, cuyo nombre se origina de un breve momento de inspiración en el cual salta esa imagen de su animal favorito, que evoca toda esa suavidad y sutileza que quiere transmitir a través de su marca, y que no en vano tiene un gran significado en su familia, ya que su abuela materna cuando era pequeña cuidaba ovejas en su pequeño pueblo al norte de España, pueblo que algunos años atrás había conocido y la había abrazado como si esas vivencias de sus ancestros le pertenecieran en carne propia.
 
Así nace Tres Ovejas, un reto en el que se unen la fascinación por la estética, el estilo cool y la innegociable comodidad y frescura a la hora vestir. Una combinación de telas de la mejor calidad, confección impecable que no genera fricción al tacto, estampados únicos que cuentan una historia y diseños básicos que juegan entre sí para crear colecciones completas con prendas que se combinan unas con otras, llenando el closet de los pequeños de alegría , diversión y mucho estilo.
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